2. Bartolomé José Gallardo en la Biblioteca de Marcelino Menéndez Pelayo

Un día como hoy, 13 de agosto, pero del 1776, nació el ilustre bibliófilo don Bartolomé José Gallardo y Blanco en Campanario (Badajoz)[1]. Este verano he tenido la suerte de sumergirme en sus papeles custodiados en la Biblioteca de Marcelino Menéndez Pelayo (Santander). Allí acabaron las decenas de listas de libros en bibliotecas de toda la geografía española: de El Escorial, de la Biblioteca Nacional, del monasterio de Montserrat, de la catedral de Córdoba, de la Biblioteca de la Santa Cruz o de la Biblioteca Universitaria de Sevilla. Allí se custodia una parte de su correspondencia, escrita con una letra diminuta y apelmazada: las cartas con Cayetano Alberto de la Barrera, Juan José Bueno, Agustín Durán, etc., amigos y eruditos a los que solicitaba datos y con los que compartía lo que sabía.

Después de un acopio tan ingente de referencias bibliográficas, Bartolomé José Gallardo no llegó a ver su fruto ni su fortuna. Sancho Rayón y Zarco del Valle, amigos bibliófilos del extremeño, ordenaron sus papeletas y dieron a las prensas los los dos primeros volúmenes del Ensayo de una biblioteca de libros raros y curiosos. Marcelino Menéndez Pelayó colaboró en la publicación de los dos volúmenes siguientes y en su poder quedaron los papeles de Gallardo. Sin duda, de haber corrido otra suerte, hoy no los conoceríamos. A un curioso irredento les gustaría verlos digitalizados y accesibles, porque están cargados de asientos bibliográficos, de datos singulares, porque allí están las sombras de librerías importantes y de libros y papeles curiosos que hoy se han perdido. Por el momento solo contamos con un somero inventario[2], pero con el placer de poder consultarlos en una de las bibliotecas más hermosas de España: la de Marcelino Menéndez Pelayo.

Gallardo

Pliego de Bartolomé J. Gallardo con notas sobre algunos impresos de la Biblioteca Universitaria de Sevilla.


[1] Para la vida de don Bartolomé José Gallardo véase (especialmente la relación bibliográfica): Josefa Gallego Lorenzo, «Apuntes biográficos y bibliográficos sobre la figura de D. Bartolomé José Gallardo (1776-1852)», Estudios humanísticos. Historia, nº. 5 (2006), pp. 227-237.

[2] Vid. Manuel Revuelta Sañudo, Catálogo-inventario de los manuscritos y papeles de la Biblioteca de Menéndez Pelayo (Segund parte), Santander, Sociedad Menéndez Pelayo, 1994, pp. 117-119.

1. Advertencia al que leyere

Es la curiosidad una inquietud natural en los niños que el paso del tiempo suele encargarse de recortar. Pero en ocasiones, aún muchos años después, lejos de acabar saciados por el conocimiento del mundo, de las cosas, de la vida en definitiva, sufrimos una sed inagotable. Entonces, la curiosidad va transmutando en enfermedad, en padecimiento gozoso y cotidiano, en ansias incansables. Cuanto más sabemos, más se se ensancha y se ensancha el horizonte… Nos gustaría abrazarlo con las manos, pero el tiempo pasa, la enfermedad se hace crónica y nos esclaviza. Con resignación se acaba comprendiendo y aceptando que uno no puede conocerlo todo, y va, entonces, en lo posible, acotando la parcela, el campo de cultivo, porque se da cuenta de que cuando este es pequeño puede llegar más allá… y llegar más allá es objetivo de todo curioso.

Oh, lector, curioso tú también, que te asomas a estos Pliegos de marginalia (Publicación personal e independiente de aparición irregular). Bajo esta pomposa declaración de independencia y de humilde reconocimiento de su marginalidad no hay otra cosa que una necesidad de compartir mi curiosidad por las Letras, por la Literatura y la Historia, especialmente por aquella de tiempos remotos. Si de lo que leas en estas páginas, algo te aprovecha, yo quedaré pagado y tú enriquecido; y si no es así, te diré lo de Plinio, &. Vale.